POR JOSE M. SANTOS.

Los aficionados a la Historia y los que se dedican a su estudio de forma profesional, somos conscientes de lo complicado que es acercarse esta ciencia de manera objetiva. Porque tanto el receptor como el emisor del mensaje, tienen una ideología política y una opinión al respecto, que tarde o temprano aparecen, haciendo de la Historia algo manejable y manipulable. 

Por otro lado, no siempre se es consciente, que la Historia, con su conjunto de batallas, victorias, revueltas y logros del hombre, se escriben y se difunden desde el punto de vista de los vencedores. Y poca o ninguna atención genera la otra parte, llegando incluso a obviarla.

Y en la Historia de España sucede esto mismo. Claro ejemplo es la Guerra Civil y el posterior Franquismo. En la educación elemental, apenas se imparte -si es que se tiene la suerte- Se trata como algo tabú. Algo que está mal hablar y comentar. Después de todo, de lo que no se habla, no existe.

La novela Vagos y Maleantes de Ismael Lozano Latorre – Editorial Siete Islas – es un claro ejemplo de ello. A través de esta tierna historia, descubrimos a Manuel, un entrañable anciano que sufre de Alzhéimer y que reside en una residencia en Madrid. Durante su juventud, estuvo preso en el campo de concentración de Tefía, en la isla de Fuerteventura. Viviendo en condiciones infrahumanas. Fue torturado, obligado a realizar trabajos forzosos, a ser humillado. Y todo, por una ley, que da nombre al libro, que durante el franquismo fue modificada para incluir a los homosexuales como gente enemiga del régimen. 

Esta historia rescata la tan necesaria memoria del país, que, por desgracia, se está perdiendo debido a la edad de las víctimas. El sufrimiento de muchos que vieron cómo la sociedad, sus amigos, familiares y vecinos les condenaban por ser “violetas”, “invertidos” o “mariquitas”. Por amar o sentir atracción a personas de su mismo sexo. O por no sentirse identificado con el género asignado al nacer.

Manuel, pudo ser muchos. Cuántas personas perdieron la vida por defender sus derechos, por intentar ser un poco más felices, por ser libres. Porque en la actualidad, disfrutamos de leyes que nos amparan y de una sociedad más abierta de mente, aunque queda mucho por hacer todavía. 

Con unos personajes bien creados y sólidos, que perduran en la memoria del lector por bastante tiempo, nos sumergiremos en los recuerdos del adolescente Manuel. El descubrimiento de su homosexualidad, Lorenzo y el primer amor, la emblemática Remedios y la lucha por los derechos del colectivo transexual… todo ello con una sociedad como telón de fondo, conservadora, machista y muy religiosa.

Invito a la lectura de esta obra. Para que reflexionemos, para que rindamos homenaje por las injusticias del pasado, para que demos voz a todas aquellas personas que intentaron silenciar y no pudieron. Os aseguro que, a través de la prosa de Ismael, aprenderemos que la Historia tiene sombras, que intentan abrirse poco a poco a la luz.