LA GRAN CIUDAD, ¿TIENE CADUCIDAD?

POR JOSE M. SANTOS.

Septiembre siempre ha sido un mes algo diferente a los demás. Para la gran mayoría de las personas, supone el final de sus vacaciones. La rutina laboral y el día a día, vuelve. Y los gastos, sobre todo si tienes hijos en edad escolar, se disparan. Atrás quedaron esos baños en el mar, los paseos por la montaña o leer un buen libro en la terraza del pueblo mientras tomamos una cerveza  fría sin otra tarea que realizar.

Pero 2020 no es un año normal. Y el noveno mes, no va a ser una excepción. Muchos, verán cómo se quedan sin trabajo tras agotarse el ERTE, otros seguirán buscando -cada vez con menos ilusión- nuevas oportunidades laborales y otros, seguirán en sus puestos con la incertidumbre de si volverá el teletrabajo o el cese de actividad debido a esta pandemia, mientras intentan cumplir las medidas sanitarias para alejar lo posible al virus.

Hace unos días, comentaba con unos amigos todo esto. La conversación fue fluyendo y finalizó con la idea que Madrid ya nos lo había dado todo. Me explico. Para las personas que nacen en otras regiones, venirse a vivir y trabajar a la gran ciudad es el equivalente al sueño americano. Pero una vez que los estudios han finalizado y tenemos un trabajo estable, la idea cambia. Sienten y ven con otros ojos sus vidas. Ya no necesitan de Madrid. Pueden volver a sus lugares de procedencia y seguir con la misma rutina. Al fin y al cabo, aquí solo trabajan. En sus lugares de procedencia trabajan, pero están con los suyos. Y después de estar encerrados en casa unos meses, esta urgencia se acrecienta. 

Casualidades de la vida, a los pocos días, alguien me dijo lo mismo. ¿Será cosa de la edad, o puede que nos hayamos dado cuenta que Madrid tiene un límite, una fecha de caducidad?

Yo, que soy madrileño y tengo la suerte de tener casa propia aquí, a lo largo de mi vida he visto cómo amigos y conocidos iban y venían. Por lo que no es nada nuevo, aunque puede que, con la crisis, se estén produciendo más casos, o los ciudadanos se lo están pensando más.

Si una persona no tiene ninguna atadura más allá de amistades, veo lógico que quieran plantearse una vida en su tierra. Pero para que esta opción sea recurrente, se necesita una plena integración del teletrabajo. O comenzar desde cero. Y claro, en Madrid, el comercio, la hostelería y el sector servicios son el pan de cada día. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .